¡Hola de nuevo! Espero que hayáis recargado pilas esta Semana Santa. Hoy quería responder a esta pregunta que tantos padres y mamás embarazadas me hacen en la Clínica.
Mi consejo es siempre el mismo: lo ideal es que la primera visita al odontopediatra se produzca antes de que el bebé cumpla un año de vida. Aunque a algunos puede parecerles excesivamente pronto, aquí van unas cuantas razones que lo justifican:
- Será una revisión rápida y no molesta para el niño donde podremos valorar precozmente si hay alguna anomalía en la boca, los dientes y el resto de estructuras (lengua, paladar, mucosas, frenillos, etc.).
- Servirá para explicar a los padres cómo hay que limpiar los dientes, cómo colocar al bebé durante la higiene y qué productos se deben utilizar en cada etapa.
- Aclararemos dudas sobre chupete, biberón, lactancia materna y alimentación saludable.
- Explicaremos consejos de prevención de la caries, fundamental para retrasar al máximo el contacto del niño con bacterias de la caries.
- Cuanto antes establecemos contacto con el niño, se desarrolla mayor confianza y evitamos miedos y fobias futuras.
Si vuestro hijo tiene más de 1 año y no ha visitado nunca al dentista, no os déis cabezazos contra la pared, no pasa nada, ya lo sabéis para cuando os decidáis por el hermanito 😉
Pero recordad que siempre es preferible que el primer contacto sea en un ambiente de tranquilidad, sin dolor o nervios de por medio, que es lo que pasa a veces cuando la primera visita se produce porque el niño se dio un golpe fuerte contra el suelo o cuando el niño lleva días quejándose de dolor en una muela. En esas situaciones es posible que asocien el dentista con una situación estresante o como algo desagradable, y eso es precisamente lo que queremos evitar: ¡sólo tenemos una oportunidad de causar una buena primera impresión a vuestros hijos!
Con cariño, Ana, tu odontopediatra en Oviedo, Asturias.
Directora Odontopediatría. Especialista en vías aéreas y crecimiento. Licenciada en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid (2006), Ana Vargas cuenta con una sólida formación en salud bucodental infantil, siguiendo la filosofía de mínima intervención y apostando por la prevención desde la infancia. Su enfoque se centra en el tratamiento temprano de alteraciones en el desarrollo oral y respiratorio, combinando experiencia clínica con una visión integral de la salud del niño.








