Descubre cómo la respiración «esculpe» su cara y su futuro
Cuando pensamos en la salud bucodental de un niño, solemos centrarnos en los dientes. Pero hay algo igual, o incluso más, importante: cómo respira y cómo duerme.
Nuestra Doctora Ana Vargas, especialista en Odontopediatría y vías aéreas, te lo cuenta:
En la Clínica Dental Bousoño Vargas, analizamos la salud infantil de forma global: respiración, sueño y desarrollo facial.
¿Por qué es tan importante la respiración en niños?
Un niño que respira correctamente por la nariz:
- Descansa mejor
- Se desarrolla mejor
- Tiene más energía durante el día
- Mejora su concentración
Pero cuando la respiración no es adecuada, el cuerpo se adapta… y no siempre de la mejor forma.
Señales de alerta que muchos padres pasan por alto
Hay ciertos signos que pueden indicar que algo no está funcionando bien:
1. Cara alargada y estrecha: el síndrome de la «cara larga»
Cuando la boca se queda abierta de forma habitual durante el crecimiento (especialmente entre los 3 y los 9 años), se produce una serie de cambios físicos conocidos como «Facies Adenoidea».
Al no tener la lengua sujetando el paladar, los músculos de las mejillas empujan hacia adentro, estrechando el rostro.
Aquí tienes un ejemplo habitual de un niño con respiración oral. Este patrón puede afectar al desarrollo del paladar y la posición de la mandíbula.

2. Paladar Ojival (alto y estrecho)
El paladar no se ensancha y se queda con forma de V invertida. Esto es crucial porque el techo de la boca es el suelo de la nariz. Si el paladar es estrecho, las fosas nasales también lo son, dificultando aún más la respiración nasal.
Ejemplo de paladar estrecho en edad infantil, asociado a falta de espacio para la lengua y dificultades respiratorias. 👇🏻

Ejemplo de paladar ancho en edad infantil. 👇🏻

3. Barbilla hacia atrás (Retrognatia)
Para abrir la vía aérea por la boca, la mandíbula tiene que rotar hacia abajo y atrás. Esto crea un perfil con el mentón retraído o «hundido».
4. Ojeras y mirada cansada
La mala respiración afecta a la oxigenación y al drenaje venoso de la cara, provocando esas ojeras oscuras características que no se van durmiendo más.
5. Dientes apiñados
Simplemente, no hay espacio. Al ser el hueso más estrecho, los dientes definitivos salen amontonados. Asegurar espacio (futuro muelas del juicio y el resto de dientes).

Si identificas varias de estas señales en tu hijo, es importante valorarlo a tiempo.👇🏻
Otros síntomas: Sueño y Comportamiento
Lo que vemos por fuera es solo la punta del iceberg.
Respirar por la boca (y no por la nariz) hace que los niños experimenten una serie de síntomas, que tiene un impacto enorme en su día a día. Aparte de los cambios físicos en su rostro o sus dientes, puedes notar que tu hijo respira por la boca si presenta las siguientes señales:
A la hora de dormir y descansar
- Ronquidos y ruidos: Roncar, resoplar o tener pausas en la respiración (apneas) mientras duerme.
- Sueño muy inquieto: Moverse mucho en la cama, adoptar posturas raras (como arquear la espalda y el cuello hacia atrás) o tener múltiples despertares nocturnos.
- Mojar la cama (enuresis): Volver a hacerse pis en la cama durante la noche, incluso si ya tenía la edad para controlarlo.
- Rechinar los dientes (bruxismo): Apretar o rechinar los dientes al dormir suele ser un mecanismo de defensa del cuerpo para intentar abrir las vías respiratorias.
- Sudoración excesiva al dormir.
- Terrores nocturnos, pesadillas o sonambulismo.
En su comportamiento y estado de ánimo
- Hiperactividad y problemas de atención: A los niños que les falta oxígeno al dormir por la respiración bucal, muchas veces se les diagnostica erróneamente con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Suelen ser niños muy movidos, impulsivos y a los que les cuesta mucho concentrarse.
- Mal humor e irritabilidad: Pueden estar más enojados, sin paciencia, con baja tolerancia a la frustración o incluso mostrar actitudes agresivas.
- Cansancio extremo: Despertarse cansados (como si no hubieran dormido), estar somnolientos durante el día, o presentar fatiga constante.
- Inestabilidad emocional: Pueden mostrar síntomas de ansiedad, tristeza o retraimiento social.
En su rendimiento escolar
- Bajo rendimiento en el colegio o problemas de aprendizaje.
- Problemas de memoria, olvidos frecuentes o verse muy distraídos en clase.
En su alimentación y digestión
- Dificultad para hacer digestiones (siempre se queja de dolor de estómago) Tu hijo/a se despierta con náuseas, tiene gases después de las comidas o evita comer. Tragar aire extra y no tener un sueño reparador puede desequilibrar la digestión. Una función deficiente de la vía aérea podría estar interfiriendo con la forma en que el intestino procesa y se recupera.
- Selectividad con la comida: Como tienen ocupada la boca para respirar, les cuesta mucho trabajo comer alimentos que requieran masticar mucho (como la carne o los vegetales). Por ello, pueden rechazar estos alimentos y preferir comida blanda o rápida de tragar (como galletas o pastas).
👉🏻 Su cerebro le dice: «No comas eso. Tardas mucho en masticarlo y no podemos respirar tanto tiempo. Mejor cómete el puré, el yogur o el pan blando, que se tragan rápido y podemos volver a respirar por la boca».
En su forma de hablar y expresarse
- Tiene dificultades para hablar con claridad.
- Tu hijo/a confunde sonidos o evita ciertas palabras, y la terapia del habla no está ayudando completamente. Una boca abarrotada o una mandíbula pequeña podrían estar limitando el movimiento de la lengua. Eso puede hacer que el habla sea menos clara incluso cuando el cerebro sabe qué decir.
En su salud
- Tu hijo/a se cepilla bien, come sano y aun así le salen caries. El problema podría ser la boca seca. Si respiran por la boca, la saliva se seca. Eso deja los dientes expuestos al ácido y a las bacterias sin protección.
- Amígdalas y adenoides grandes: Tu hijo/a tiene amígdalas o adenoides hinchadas que simplemente no se calman. Pero, ¿y si no son la causa? La hinchazón puede ser el resultado de la respiración bucal o un drenaje deficiente. La vía aérea ya podría estar bajo tensión.
- Tiene mocos constantemente sin estar resfriado. Tener congestión o mocos constantemente, sin tener fiebre ni estar pasando por un resfriado típico, es una de las principales señales (y causas) de que un niño respira por la boca.
Si notas que tu hijo presenta varias de estas señales, es recomendable acudir a un especialista odontopediatra para que pueda valorar si existe un problema de respiración y ayudarle a recuperar su bienestar.
¿Qué ocurre si no se trata a tiempo?
Pasar por alto esta etapa significa perder una oportunidad única: guiar el crecimiento de forma natural.
Cuando estas alteraciones no se detectan en la infancia, pueden afectar al desarrollo del niño a largo plazo:
- Crecimiento facial alterado
- Problemas de mordida
- Alteraciones en el sueño
- Dificultad para concentrarse
- Fatiga diurna
Y en muchos casos, esto tiene consecuencias a largo plazo:
👉 Esperar a la adolescencia o a la edad adulta puede implicar tratamientos más complejos, como extracciones dentales o incluso cirugía maxilofacial.
Además:
👉 Muchos adultos con ronquidos, mal descanso o problemas respiratorios arrastran alteraciones que comenzaron en la infancia.
Detectarlo a tiempo no es solo prevenir…
es evitar problemas mucho mayores en el futuro.
Te explicamos cómo abordamos estos casos:
El papel de la odontopediatría en las vías aéreas
En odontopediatría no solo analizamos dientes.
También valoramos:
- Cómo respira el niño
- Cómo duerme
- Cómo se está desarrollando su estructura facial
- La posición de la lengua
- El espacio en el paladar
Porque todo está conectado.
En Bousoño Vargas Odontopediatría, utilizamos técnicas de Ortodoncia Interceptiva:

- Expansión del paladar: Usamos aparatos sencillos que ensanchan el paladar. Esto no solo hace sitio para los dientes, sino que abre las vías respiratorias, permitiendo que el niño vuelva a respirar por la nariz.
- Tecnología sin molestias: Olvídate de las pastas incómodas para tomar medidas. Utilizamos escáneres intraorales 3D, que son rápidos y cómodos para los niños, haciendo la visita mucho más agradable.
Cada caso es diferente, por eso realizamos un estudio personalizado.
¿Se puede corregir? La importancia del tratamiento temprano
Sí, y aquí está la clave: el momento importa.
Muchos padres piensan que deben esperar a que a sus hijos se les caigan todos los dientes de leche para llevarlos al ortodoncista. ¡Esto es un error muy común!. La realidad médica es que a los 12 años, aproximadamente el 90% del crecimiento de los huesos de su cara y de su cráneo ya se ha completado.
La «ventana de oro»: de los 4 a los 10 años
Esta etapa es mágica porque los huesitos de la cara de tu hijo y las uniones de su paladar (suturas) aún son muy moldeables y flexibles.
- A partir de los 3 o 4 años: Es el momento ideal para hacer una primera revisión preventiva si notas señales de alerta en casa, como ronquidos, ojeras marcadas o si tu peque pasa mucho tiempo con la boca abierta.
- Entre los 4 y los 10 años: Es la fase clave para intervenir de forma natural y guiar su crecimiento. En estos años podemos usar tratamientos ortopédicos muy sencillos, como pequeños aparatos para ensanchar su paladar. Como el paladar es, literalmente, el «suelo» de la nariz, al ensancharlo estamos abriendo espacio para que el aire pase libremente y tu hijo pueda volver a respirar por la vía nasal con facilidad.

Nuestro compromiso: Odontología Slow para tus hijos
Sabemos que llevar al niño al dentista puede generar inquietud. Por eso, en nuestra clínica de Oviedo aplicamos la filosofía Slow Dentistry: dedicamos tiempo a escucharos, a jugar con los peques para que pierdan el miedo y a explicaros cada paso con calma.
No normalices el ronquido ni la boca abierta.
Si notas que tu hijo respira mal, tiene ojeras o los dientes no le encajan, ven a vernos. Corregir estos problemas ahora no es solo cuestión de una sonrisa bonita; es regalarle una mejor respiración y calidad de vida para siempre.
¿Tienes dudas? Pide tu primera cita de valoración en Bousoño Vargas. Estamos en Oviedo para ayudar a tu familia a crecer sana.

Preguntas frecuentes sobre odontopediatría focalizada en vías aéreas
No. La respiración habitual debería ser nasal. Respirar por la boca puede ser una señal de que algo no está funcionando correctamente.
Cuanto antes se detecte, mejor. En muchos casos, se puede empezar a valorar desde edades muy tempranas.
Sí. En muchos casos, ayuda a mejorar el espacio del paladar y favorece una respiración más eficiente.
No, pero sí es importante valorar cada caso de forma individual para detectar posibles alteraciones.








